Aire interior
El vidrio surge aquí como paisaje.
Más que objetos o gestos de diseño, estas piezas operan como micro–ambientes: secciones artificiales de un territorio donde una burbuja de aire queda suspendida bajo una superficie sólida, un umbral térmico, como ocurre bajo el hielo o en formaciones minerales translúcidas.
Allí, el oxígeno queda atrapado bajo aguas congeladas, generando archivos naturales modelados por la temperatura y el tiempo. La burbuja no es residuo ni accidente, sino el resultado de una precisión artesanal extrema, donde temperatura, tiempo, presión y gesto se alinean para capturar el aire en un punto único y exacto.
La forma se convierte en un sistema cerrado, un clima interior.